Richard Stallman es el precursor del movimiento software libre. Su nombre ya figura en todos los libros de historia de la informática pero su vida nada tiene que ver con la tecnología. Paga todas sus compras en efectivo, nunca ha tenido teléfono móvil y se niega a utilizar ningún producto que tenga ‘grilletes digitales’: Spotify, Facebook, WatsApp, Kindle y, en general, la mayoría de los software y de las aplicaciones exitosas. Su lucha titánica, aderezada con una personalidad singular, le ha convertido en una de las escasas celebridades de su sector.

Para Stallman el software libre tiene como objetivo que el usuario tenga el control total de su informática. Mientras que el código abierto puede serlo sólo por la practicidad de ser accesible a quien quiera, con cualquier fin.

Para que un software sea libre tiene que respetar cuatro libertades básicas:
– La libertad de ejecutar el programa como se desea, con cualquier propósito.
– La libertad de estudiar cómo funciona el programa, y cambiarlo para que haga lo que usted quiera. El acceso al código fuente es una condición necesaria para ello.
– La libertad de redistribuir copias para ayudar a su prójimo.
– La libertad de distribuir copias de sus versiones modificadas a terceros. Esto le permite ofrecer a toda la comunidad la oportunidad de beneficiarse de las modificaciones. El acceso al código fuente es una condición necesaria para ello.

Estas cuatro ideas pueden, en su opinión, cambiar por completo la sociedad. Su fundación Free software Foundation, lucha también por convencer a los gobiernos de utilizar software libre tanto en sus instituciones como en las aulas de las escuelas públicas.

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